
Sus abuelos trabajaban el barro y hacían cerámica; fueron ellos quienes lo recibieron de nuevo en su comunidad, en la provincia Ingavi de La Paz, cuando, cansado de los pobres sueldos y abusos de la ciudad, Walter decidió regresar con sus hermanos.
Con esfuerzo y sobre todo con creatividad, los días de pan con té fueron quedando en el olvido para dar paso a un plato de comida a la hora del almuerzo, el trabajo empezó a dar sus frutos y los ocho Melendres aprendieron que sólo con dedicación se logra lo que uno desea. Hoy en día, cada uno de ellos tiene su propio taller de cerámicas y no dudan en socorrer a cualquiera de los suyos si es que un pedido grande se presenta.
Walter y su esposa Clara lograron hacer conocer su trabajo en Alemania, Italia, México, Estados Unidos y muchos otros países, actualmente en “Cerámicas Walter Inkat Pacha” trabajan 35 operarios, cada uno con diferentes funciones, pero con el mismo fin: brindar piezas de calidad indiscutible.
“El barro nos mantuvo y nos mantiene, gracias a la Pachamama (Madre Tierra) sobrevivimos” es así como Walter entiende al barro, como su mejor compañera, su aliada y su fuente de vida.
Conoce sus piezas y valora en cada una de ellas, así como esta historia de entre muchas otras. |