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El primero de mayo, día del trabajo en Bolivia

El primero de mayo, día del trabajo, es la ocasión para nosotros de hablar sobre las condiciones de trabajo en Bolivia, ya sea trabajo formal, informal o inclusive el de niños.

A pesar de que las luchas obreras y los movimientos sindicales han logrado derechos mínimos, como ser una cantidad de horas máxima por día (ocho), un mínimo de días de vacación por año (15 días hábiles) y un salario mínimo mensual (actualmente Bs. 680, equivalentes a 72 euros, mientras que en el año 2005 era solamente de Bs. 440 ó 46,50 euros), muchos bolivianos trabajan más horas por un salario menor.

El trabajo formal (oficial) es accesible a alrededor del 40% de la población boliviana, la mayoría de hombres, pero a pesar de ser trabajo reconocido, puede aún ser precario y bajo condiciones a veces difíciles.

El trabajo informal es el más importante, alrededor del 60% de la población, mayormente mujeres. Por todas partes hay negocitos, vendedores callejeros, plomeros, electricistas, empleadas domesticas, amas de casa, etc., todos en estado de precariedad y viviendo a veces en condiciones difíciles.

Sin embargo, una gran parte de los bolivianos sobrevive gracias a este tipo de trabajo y además tiene la ventaja de tener su propia empresa. Se puede llegar muy lejos comenzando con prácticamente nada.

En Bolivia es común ver trabajar a los niños. En las grandes ciudades lustran zapatos, trabajan como “voceadores” en los minibuses anunciando los destinos del bus y cobrando los pasajes; embolsan las compras en el supermercado o le venden a uno dulces en la esquina. En las ciudades la mayor parte de los niños trabaja en el sector terciario. Los principales empleadores son los hogares privados,, el transporte y los servicios de empresas. Según el sector y la edad del niño (entre 10 y 14 años), trabajan ganando en promedio entre Bs. 181 y 256 (entre 19 y 27 euros) a cambio de 27 horas por semana en promedio.

El trabajo de los niños a menudo escandaliza a los occidentales, ya que en este modelo de sociedad del niño-rey es inconcebible hacerles trabajar o darles responsabilidades. Pero profundizando un poco uno se da cuenta que hacer trabajar a los niños es un modelo de educación distinto, que no necesariamente excluye tener muy en cuenta las condiciones de trabajo y el aprendizaje real que se logra.

En el campo hacer trabajar a los niños es un modelo educativo milenario que aún se practica en la actualidad. En Bolivia la población infantil rural representa un alto porcentaje de la población de niños económicamente activa, de alrededor del 80%. Esto se debe a un contexto cultural andino en el que los trabajos agrícolas son parte de la formación de los niños. Existe un consenso sobre la noción del trabajo como aprendizaje, formando parte integral de la vida cotidiana. En el campo se aprende haciendo, con la práctica, y no estudiando como en el modelo occidental.
Al emigrar, la gente del campo lleva consigo su modelo, que es incompatible con el sistema educativo mayormente teórico de las ciudades, y promueven el trabajo de los niños en este otro contexto inadaptado, y  en condiciones difíciles. Este aspecto va de la mano de la pobreza que afecta en gran medida a esta parte de la población que es endeble y se encuentra inadaptada a las necesidades de la vida urbana. Y la situación se complica aún más siendo a menudo las familias bastante numerosas. Es común que las hijas mayores se ocupen de los más pequeños y de las labores del hogar, mientras que los niños van a trabajar a la calle, a veces acompañados de los menores para poder enseñarles el “trabajo”.  

 
La tradición de trabajo boliviana nos obliga a reconsiderar nuestras nociones de “trabajo” y de “niño”. Según la cultura andina todavía muy latente en el campo, el trabajo de los niños forma parte del aprendizaje de la vida y de la socialización de cada individuo. Según la Organización Internacional del Trabajo, “el trabajo realizado por niños en las sociedades agrarias forma parte de un proceso de socialización y constituye una forma de transmitir los conocimientos y experiencias adquiridos tradicionalmente de padre a hijo”. Es un elemento esencial para la supervivencia de la familia en las zonas rurales. Pero esto no impide tener en cuenta cierto equilibrio y sobre todo acceso a la seguridad, a la higiene y a la escolarización.

La diferencia de concepto de niñez es también bastante fuerte. Si buscamos una definición andina, diríamos que ser niño significa “formar parte de una familia, que no concibe existencia fuera de ella, ser parte de una comunidad que lo protege”. Al mismo tiempo el niño debe contribuir hacia el bienestar de la familia, lo cual es parte de su formación, ya sea cuidando a las cabras, ocupándose de los hermanitos o participando en las tareas del hogar. A cada edad le corresponde una tarea específica, permitiendo adquirir conocimientos tradicionales, crecer como ser humano y sobre todo formar parte íntegra de la comunidad. En general en Bolivia el aspecto comunitario pesa más que el interés particular.  




Fuentes: http://www.comuande.ccla.org.pe/seminarios/presentaciones/SITUACION_LABORAL_MUJERES_BOLIVIA.ppt
http://www.vincetmanu.com/dossiers_es/travail_enfants_causes_es.asp

Fotos: Eric Bauer

 

 
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